En Maxcolchon, siempre hemos pensado que el descanso no solo se encuentra en un buen colchón, sino también en esos momentos de alivio y alegría que nos permiten desconectar, aunque sea por un instante, del dolor o la preocupación. Por eso, cuando conocimos la labor de la Fundación Theodora, supimos que queríamos formar parte de esa cadena de sonrisas que tanto bien hacen.
La Fundación Theodora lleva más de 30 años trabajando para mejorar la estancia de los niños y niñas hospitalizados, así como de aquellos en centros especiales. ¿Cómo lo hacen? A través de la figura de los Doctores Sonrisa, artistas profesionales formados específicamente para intervenir en entornos hospitalarios y centros especializados, ofreciendo no solo entretenimiento, sino también un acompañamiento emocional respetuoso y personalizado.
Gracias a su trabajo, cada visita se convierte en un pequeño paréntesis lleno de magia, humor y ternura. Un momento en el que los peques pueden ser simplemente eso: niños. Reírse, jugar, sorprenderse… aunque sea dentro de una habitación de hospital.
Nuestra colaboración con ellos ha consistido en una aportación económica destinada a financiar varias visitas en dos hospitales muy cercanos a nosotros: el Hospital de Alzira y el Hospital de Gandía, ambos en la provincia de Valencia. Esta acción nos llena de orgullo no solo por el impacto positivo que genera, sino también porque creemos firmemente en la responsabilidad que tenemos como empresa de contribuir a un entorno más humano y empático.
No hay mejor recompensa que imaginar (y ver) las caritas de sorpresa, las risas espontáneas y la emoción que provocan los Doctores Sonrisa en su paso por las habitaciones. Esas escenas valen más que mil palabras, y nos recuerdan que, a veces, un pequeño gesto puede tener un efecto enorme.
Esta colaboración forma parte de nuestro compromiso con la Responsabilidad Social Corporativa, donde buscamos no solo generar bienestar a través del descanso, sino también contribuir a causas que promuevan el bienestar emocional, la inclusión y la solidaridad.
Desde aquí, damos las gracias a todo el equipo de la Fundación Theodora por dejarnos aportar nuestro granito de arena a una misión tan bonita como necesaria. Y sobre todo, gracias por recordarnos que, incluso en los momentos más difíciles, una sonrisa puede cambiarlo todo.